-¡Mamá, mamá, en el colegio me dicen RAMBO!
Le voy a contar a la directora.
¡No, esta guerra es mía!
-Mamá, mamá, ¿tenés buena memoria para las caras?
Sí, ¿por qué?
Porque acabo de romper sin querer el espejo del baño, y desde ahora te vas a tener que maquillar de memoria.
-Esto era una vez una señora que estaba embarazada y el hijo le dice:
Mamá, mamá, ¿tú quieres mucho al bebé?
Y la mamá le dice:
Sí, claro que lo quiero mucho.
Y el hijo le dice:
¿Y por qué te lo comiste?
-Mamá, mamá, afuera está lloviendo.
Bueno hijo, no seas mal educado, dile que entre.
-Hijo, ¿Quedó buena la sopa de mamá?
Sí papá, pero la vamos a extrañar mucho.
-¡Mamá, mamá, el abuelo se ha caido!
¿Y le has ayudado hijo?
No, se ha caído solo.
-¿Por qué has roto todos los espejos?
¡Para que no te tortures más, mamá!
-La madre estaba en el 5° piso y llama al hijo que estaba en la planta baja.
¡Subí hijo, por favor! ¡Dale, subí de una vez caramba!
¡No subo nada porque me vas a tirar otra vez!
-¡Mamá, mamá! ¿Te gusta la verdura cocida?
Sí, claro hijo.
¡Uf, que susto!, así puedo decirte tranquilamente que la huerta se está quemando.
-Llega Pepito con la mamá y le dice:
Mamá, mamá, engañé al señor del bus, le di un billete de a diez, y cuando me iba a dar el vuelto, él pensó que me iba a subir, y salí corriendo.
-Este es un niño que llega a su casa y le dice a su madre:
Mamá, mamá, en el colegio me dicen "El PATO".
¿Por qué?, Hijo.
Cua, cua, cualquiera lo sabe.
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